N. N.

El me miró. Aunque yo no iba particularmente arreglada, lo hizo. A pesar de estar al lado de una chica que los hombres en su mayoría, considerarían más linda que yo, lo hizo. Podía ser tanto su novia, como su hermana o prima pero sin embargo, hubo un instante en el cual dejó de lado su compañía y nos dedicamos milésimas de segundos a mirarnos. Pudo haber sido un encuentro casual, o ese momento en el cual uno se pregunta si aquel transeúnte que nos parece desconocido, quizás proviene de un lugar que nosotros conocemos.

No, no estaba en el tren, tampoco en un bar o banco de plaza. No me encontraba haciendo ninguna de esas actividades en las que me gustaría ser descubierta por un extraño de la calle. Quizás por ello me resultó tan particular al punto que ahora me encuentro escribiendo sobre lo ocurrido. Continue reading

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Lift Me Up

En los hospitales, el lugar que visites determina cómo conocés la historia de una persona.
Los psicólogos lo hacen a través del relato voluntario que realiza alguien que busca ayuda y se predispone para concretar dicho acto. Uno puede pensar que esa es la manera que predomina pero, a veces se deja de lado un número que es clave en este juego de conocimiento y/o deducción.

El dato que realmente vale, se obtiene al ver qué número presiona alguien en el ascensor de un hospital. Continue reading

Lately

La necesidad de poner en palabras, pienso que significa concretizar la situación y, a mi parecer, agravarla. Puede que luzca como una exageración y que esté adelantándome a algo que no es certero pero que hay que ponerlo sobre la mesa porque, a pesar de que nadie quiere reconocerlo, es una posibilidad. Continue reading

Count Me In

“People think a soul mate is your perfect fit, and that’s what everyone wants. But a true soul mate is a mirror, the person who shows you everything that is holding you back, the person who brings you to your own attention so you can change your life. A true soul mate is probably the most important person you’ll ever meet, because they tear down your walls and smack you awake. But to live with a soul mate forever? Nah. Too painful. Soul mates, they come into your life just to reveal another layer of yourself to you, and then leave. A soul mates purpose is to shake you up, tear apart your ego a little bit, show you your obstacles and addictions, break your heart open so new light can get in, make you so desperate and out of control that you have to transform your life, then introduce you to your spiritual master…”  ―Elizabeth Gilbert

Games (Parte IV – Final)

Parte IParte IIParte III

En el ascensor el tiempo corrió a tu gusto. Tenés todo calculado, incluso caricias, besos y miradas, ya sean compartidas o no, pero te destacás en su fluidez. Parece guionado por Matthew Rolston pero es pura experiencia tuya, lo sé y vos estás al tanto de dicha situación, por lo cual modificás tu rutina y sacás un As de tu manga como un profesional; te movés diferente, me otorgás un show privado, personalizado.

Me rindo fácil. Tenés una convicción que me deslumbra. En ocasiones cruzas la línea y llegás a ser ese tipo de persona arrogante que desprecio, pero me gusta pelearte un poco y ser yo quien luego te vuelve a tu estado habitual.

Bajamos en el último piso, el penthouse. No sé por qué no lo supuse antes. Me guías, nuestras manos están juntas, para sorpresa de ambos, fue espontáneo y no me había dado cuenta. Tus paredes están cediendo. “Ponete cómoda que ya vuelvo” me decís y hago una mueca por el cliché aunque noto un leve nerviosismo y sonrío a manera de gratificación hacia mí misma; luego desapareces hacia los pasillos.

No tenés fotos. Por un momento pensé que no sos recurrente en este edificio pero tu Genovesi en la pared, con una luz destinada a hacer brillar sus colores al máximo exponente, te develaban. Además, al lado hay una silla que puede pasar desapercibida pero que, por lo menos a mí, me deja deducir que estuviste mucho tiempo aquí. Tiene el apoya pies gastado hacia la derecha, porque así te gusta acomodarte al leer. Empiezo a llevarme la mano al pecho al darme cuenta de lo que este sitio significa para vos y al parecer también reacciono gestualmente a través de mi semblante porque me mirás como si hubiese sucedido algo malo y eso te desconcierta. “Todo está perfecto” te digo apresurada y sonreís como no te habías permitido antes. No me molesta haberme precipitado, después de haberme introducido a tu mundo de esta increíble e implícita forma, sentí que era lo correcto. Después de todo yo te quería y mucho, y si ceder a mis pet peeves era algo necesario en cierta forma, estaba dispuesta a hacerlo en su medida.

— ¿Esa sonrisa es una manera de recompensa, un error de cálculos o simplemente algo que te permitís al estar acá? —

Se dirige a la terraza no sin antes indicarme que lo acompañara.

— Quizás una mezcla de las tres, pero no quiero pensar cuál es la razón principal. ¿No podemos evadirla? —

Le respondo con un beso en el cual accedo de modo completo con mis manos a su cuello y mandíbula, hasta llegar al lóbulo de la oreja. Las mujeres pueden no ser fetichistas pero si tener preferencias.

— Estamos a mano. — Le digo apenas apartándome de él, cuando aún tiene sus ojos cerrados.

— Hay cosas que leo y al hacerlo reconozco que jamás podría interpretarlas en la vida real. En este tipo de escenas me ocurre. Vos en cambio las manejás como lo hace mi imaginación. — Me lo dice con una sonrisa que esconde un poco de frustración dirigida hacia él; en cambio, a mí el mensaje me lo transmite sintiendo cada una de las palabras elegidas y dichas; no es que nada de lo anterior haya sonado a mentira, pero este comentario denotaba algo más, me quiere realmente.

— Asumo que decís eso para que haga un comentario y aumente tu ego y consecuentemente su narcisismo. — Me gusta hacerle saber que lo decodifico bastante rápido pero que igualmente puedo jugar y que me gusta ganar de vez en cuando. — No es así. Tenés cartas reservadas para lucirte en el momento exacto. Es otro tipo de estrategia. —

— No seas aduladora. — Nos reímos y se queda mirándome de una manera extraña, como si no estuviese ahí, sino pensando una jugada con anticipación, como suele ocurrir. — Creía que Before Sunset no era tu película predilecta dentro de la saga. — Me dice, cuando sale de su lapsus; se perdona en cierta forma, corriéndome el pelo hacia atrás de mi oreja porque me tapaba la cara desde su ángulo.

— Así es, ¿por qué lo decís? —

— Se parece mucho al final, ¿no te parece? —

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