College, Like A Virgin

“Tonight I’m gonna have myself a real good time I feel alive…” y apagué la primer alarma. Me sorprendí porque no pensé que llegaría a conciliar el sueño, estuve hasta las 3.30 AM porque tengo el recuerdo de verlo en el celular. Di miles de vueltas en la cama, pesaba “dormite, dormite, dormite” y no lo conseguía. Con toda la suerte, dormí 3 horas y media. “Oh they kissed! Holy shit! Cue the confetti and make a gif!…” segunda alarma apagada, ahí me levanté. Entre una y otra ya estaba pensando en que debería escribir lo que fuera que llegara a suceder en este día y aquí estoy, muy, muy contenta con los resultados. Comencé intentando levantar mi persiana de una forma muy dramática, estilo Hugh Jackman al tirar del barco en Les Mis, porque aún ni me había sentado en la cama. Luego lo hice y me di cuenta que estaba lloviendo y por primera vez la idea no me agradó porque tenía la planchita hecha, obviamente, y porque tendría que llevar mi paraguas que es de los grandes. Lo bueno de esto es que me podría poner mi remera holgada con mi saquito negro, el cual tuve que revivir con anilina porque hace 2 días se manchó con lavandina de una forma desconocida… y mis borcegos. Por un momento pensé en la posibilidad de pasar las cosas que tenía que llevar a mi bolso de Marilyn pero no lo hice y fui con una cartera. Me sentí bien con el conjunto así que, fui bien encaminada. Tuve tiempo para tomar un té con leche y comer unas tostadas con queso crema. Me maquillé un poco, mis ojeras eran terribles. Mi vieja me dio unas galletitas y tic tac, me dijo que me quería comprar un juguito pero mi viejo no la dejó. Saqué llaves, agarré el paraguas y el iPod y me fui.

Había hecho una lista de reproducción con una selección importante de canciones para ponerle actitud a la situación. La idea era que sean canciones que no quisiera cambiar en el tren, para no tener que sacar el iPod, por cuestiones de seguridad. Puse el aleatorio y empezó “Let’s Have a Kiki” y sí, la pasé. “Animal” no, tampoco. “Dance, Dance” sí, la dejé y aproveché las 5 cuadras que tengo hasta la estación para hacer playback porque en el vagón, no da. La lista continuó de esta forma… “Maybe This Time”, “I’m The Greatest Star”, “But It’s Better If You Do” y ya estaba en la estación de tren. Justo había llegado uno del ramal que tenía que tomar, me fijé la hora y estaba bien, no lo corrí, pensé “si hubiese llegado 1’ después tendría que tomar el que sigue” e hice como si eso hubiese pasado. Me empecé a desesperar un poco cuando pasaron “It’s Time”, “Teddy Pickers” y “Just Can’t Get Enough” porque dije “mierda, son 9’ aprox” saqué el iPod y eran 8.45, hora en la que Fede me había dicho que debería estar en la puerta. Pasaron 3’ y llegó otro tren que gracias a Dios también tenía como destino José León Suárez, es decir, que me llevaba a Drago. Subí al tren con “Another One Bites The Dust”, me senté. A esa hora no hay casi nadie. Pasé por “Pushin’ Me Away”, “Lying Is The Most Fun…” y ya estaba en Drago. Me saco los auriculares, faltaban 5’ para las 9. Con una gran convicción salgo del vagón y camino hacia la izquierda y cruzo, todo como lo debía hacer. Sin error.

Había gente en la entrada y el paso se volvió lento. Una vez adentro directamente subo al último piso que por suerte es el 2do y al final del pasillo veo el aula 22. Había entre 10 y 15 personas sentadas y veo una fila que sería la 5ta vacía así que elijo ese lugar y el asiento del lado del pasillo que hay en el medio para poder pasar al fondo del aula. Hay 2 chicas sentadas adelante mío. Les iba a hablar pero empezaron a conversar entre ellas y me siento Homero en el gif que se esconde en el pasto yendo hacia atrás. Después entran más personas y finalmente una chica que se sienta al lado mío. “¿Esto es psicología?” me pregunta. Le digo que supongo que sí pero que no pregunté. Tomo iniciativa y les pregunto a las chicas de adelante, nos dicen que no, que ahí se dicta metodología, que cambiaron aulas por alguna razón desconocida; entonces nos levantamos y bajamos volando a la planta baja, donde está el aula 1, a la cual nos teníamos que dirigir ahora. En el pasillo le pregunto: “¿Cómo te llamás?” a lo que me responde: “Melu” y ahí me entraron las dudas con respecto a lo que podría surgir de toda la situación. Llegamos y vimos que el aula estaba bastante llena pero por suerte está en forma horizontal, lo cual descarta cualquier problema para escuchar. Vemos que hay lugar a la izquierda, 4ta fila aproximadamente y nos sentamos. Preguntamos si era psicología a 2 chicas que luego pasaron a ser Giuli y Cami. La clase empezó en horario, hubo miles idas y vueltas de personas por el cambio de aula, pero se dio todo bien. Con respecto a mi profesora, yo cuando veo a una por primera vez, tengo la necesidad de imaginármela con una familia para pensarla como alguien humano, como una persona real y, con ella lo pude hacer y eso me dio confianza. Además, en un momento dijo algo y agregó al final un: “What?” y me dije a mí misma “sí, esta mina le va a poner las ganas a la materia que Verónica no le puso del todo en 4to año”. Me acordé de Mónica, mi profesora de química y física que me caía de 10 pero detestaba sus materias. Viviana, la de psicología en mi clase, es como ella pero me gusta la materia, por ahora parece ser el combo completo y me encanta. Lo malo es que como me habían dicho, los temas no son lo que uno espera, me dieron a leer cosas que son de antropología en realidad… mi sueño de empezar a ver algo por lo menos mínimo de Melanie Klein quedó descartado completamente. El programa tiene conductismo al comienzo que no me agrada pero lo vi en la secundaria así que espero poder usar el libro que tengo, no pretendo recordar conocimientos, eso es un ideal cuyas posibilidades de ocurrir son muy limitadas, seamos sinceros.

Las 2 horas no se pasaron volando como supuse que lo harían, cada tanto intercambiábamos comentarios cómicos (¡incluso sarcásticos!) con Melu con respecto a lo que decía la profesora y al faltar 30’ se hicieron más seguidos a causa del aburrimiento. En el medio de la clase sucedió lo inevitable: a alguien se le cayó la cartuchera, desparramando lapiceras y demás por el piso. Eso le ocurrió a quien pasó a ser Maru 2.0, una chica que se llama Mariana y al parecer no le dicen Mar, como yo pensaba decirle porque Maru siempre será Maru de las Sir Ladies para mí. Melu le alcanzó algo que se había caído de su lado y me dijo que la podríamos sumar a “nuestro grupo”; sí, ladies and gentlemen, en mi primer día de facultad pasé a formar parte de un grupo, superé por lejos todas mis expectativas, fue un suceso y éxito total. Melu lo hizo todo rápido y espontáneo supongo yo que fue así porque ella tiene experiencia en la facultad, me contó que empezó a mitad del año pasado; en fin, nos vino bárbaro a todas porque no tuvimos que preocuparnos por hacer sociales y formar un grupo para la materia que lo requería inmediatamente porque ya tenemos que hacer un trabajo. Tenemos un grupo en Facebook y otro en WhatsApp (¡thank God que me compré el celular hace 3 semanas!).

Termina la clase y Melu desaparece fue medio extraño pero ella tenía una clase pegada así que es entendible en realidad. Después a Giuli y Cami las perdí de vista y Maru iba adelante mío y se cruzó a alguien que conocía, a la cual le dijo algo y después agregó: “sí, ella es mi amiga” y me señaló. Jamás me sentí tan triunfante. Fue increíble. Salimos, compramos el libro y el apunte, la saludo y luego me dirijo al andén con un aire de grandeza que no se me fue durante todo el día. Iba a poner la música y me encuentra Juli, un compañero de colegio con el cual forjé una amistad vía convertirnos en compañeros de banco durante casi todo un año y cantar Miranda y hacer chistes internos que causaron sensación en el aula luego. Estuvo bueno haber compartido por lo menos una estación del viaje con él, me bajó un poco de la nube en la que estaba y pude empezar a recapitular todo. Al parecer sale los lunes y jueves a la misma hora que yo así que, veremos…

Después, como había poca gente en el tren (eran las 11, sólo tuve que ir 2 horas), saqué el iPod y continué con mi lista. Pasé por “I’ll Cover You” y una parte de “One More Night” y ya había llegado a Colegiales. Bajé y caminé sintiéndome la persona más afortunada del mundo, porque en ese momento, realmente sentía que lo era. Nunca pensé que el día podría ser excelente en todo sentido y sin embargo, así fue. Como toque final, en las últimas 2 cuadras escuché “From The Ritz To The Rubble”. Entré a mi casa cual el personaje de Judd Nelson al final de The Breakfast Club.

Advertisements
This entry was posted in Texto Propio and tagged , on by .

About Lucía

Escondida bajo la imagen de múltiples personajes, ya sean de comedias musicales o series. Me hago cargo de mis posts viejos a pesar de lo que piense ahora de ellos. Mi familia cree que puedo llegar a ser escritora por haber narrado creativamente un viaje pero yo quiero ser Licenciada en Psicología.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s