Monthly Archives: December 2012

Mid-Season

Son casi las 2am y aquí estoy, reportándome un 26 de Diciembre. Hoy, ahora, quiero escribir porque estoy enojada. Me da por las pelotas que por actuar de cierta forma, haya gente que asuma o de por sentada cosas que no son como dicen, ¿se entiende? Me imagino que no pero se complica porque no puedo ser muy explícita en esta ocasión (bastante dejé pasar nombres en mis crónicas del viaje porque sino tenía que modificarlas mucho). A lo que voy es que, habiendo tenido este problema, si se lo puede denominar de tal forma – ya que me lo hice yo sola y la que ahora está enculada con una amiga soy únicamente yo – me doy cuenta que realmente no sirvo para algo que parece tan simple como lo es una charla. Juro que no entiendo a las personas que pueden hablar 3 horas por teléfono, por ejemplo. En mi caso, si me pongo a hablar con alguien por esa cantidad de tiempo, es porque se dan muchos factores; entre estos… tener cosas en común importantes (ej: música y libros) y principalmente, que haya voluntad de ambas partes, que no sea uno el que siempre deja la pelota picando para que el otro continúe el juego. Eso me molesta muchísimo. Te sentís una idiota que interroga a una persona que no te tiene ni la mínima simpatía que se requiere para formar un diálogo. Incluso yo pienso esto, que tengo 5 amigas en total y 2 con las que realmente puedo hablar de forma íntegra, si quieren adjudicarle dicho adjetivo. Las demás son vacías en ese sentido porque no comparto más que la música, que sólo te lleva hasta un punto… que es más corto cuando las ves en tu vida diaria. No puedo compartir historias de libros o lecturas de blogs copados porque, carajo, ven más de 10 renglones escritos y es un caos para ellas. Me hacen sentir a mí una pelotuda cuando convengamos que estamos viendo las cosas al revés. ¡¿Me tengo que disculpar por ver una película porque sus actores son buenos en lugar de estarlo?! No me jodan. Eso es lo que hago yo, disfruto de leer y ver películas y no lo puedo compartir porque ninguna aprecia una buena lectura o film sin un actor con alto six-pack u ojos claros. Además, no tengo círculos de amigos de trabajo, club, hijos de amigos de mis viejos, primos (supuestamente sí pero eso es otro tema), barrio… eso no existe para mí; por ende, siempre termino en la nada ya que toda situación es conocida por mí grupo de amistades porque la presenciaron, o hablando de la misma pelotudez en varias ocasiones, lo cual hoy me jugó una mala pasada, un enojo y un post.

P.S: MerryKissMyAss, perdonen los errores gramaticales en consecuencia de escribir desde el iPod con espontaneidad.

The (After) Life Of The Party

Me siento en deuda no sólo con Pu que cumplió con mi deseo de un nuevo post en su blog, sino también conmigo misma porque no escribí nada desde el comienzo de estas vacaciones. Me dediqué pura y exclusivamente a admirar en una nueva serie, Six Feet Under, al genio de Michael C. Hall, uno de mis tantos amores platónicos cuya habilidad para la actuación me deslumbra siempre. Mi lema es “Michael C. Hall puede hacer de Bambi que yo voy a creer que es un ciervo”. En fin, algo tengo que escribir y subir al blog. Me siento en la obligación de aprovechar mis largas vacaciones previas al inicio del CBC. El viernes fui a Drago con Anto, las mellis y Anu. Las cinco antes pasamos a buscar por el colegio un papel que certifica que nuestros títulos del secundario están en trámite. El rector nos vino a ver, dijo: “¿vinieron en patota?” y se fue tirando una sonrisa blanca que resaltaba en el medio de su barba; fue cómico porque me hizo acordar a una foto muy poco seria que nos sacamos mis amigas y yo junto con él, el día anterior a que llegaran los franceses. Salimos, todas sabiendo que íbamos hacia la estación de tren porque nos queda a 2 estaciones de distancia y a media cuadra del colegio Barbi dice: “vamos en taxi, ¿no?” lo cual pasó a la historia, estaba en completa negación a pesar de que aún tenemos tres meses libres. Yo estaba ansiosa porque nunca había ido y no conocía el lugar. El primer inconveniente fue que no estábamos seguras si había que tomar el tren antes o después de cruzar Lacroze. Anto creía que era antes porque así lo había tomado para ir a un torneo de voley (¿?) después la mamá de Anu la llamó y nos sacamos la duda, era así, estábamos encaminadas. Tomamos el primer tren que vino porque pensamos que Drago estaba antes de la bifurcación pero no es así, llegamos bien pero aprendimos que nos tenemos que fijar (“debe tener un cartel como el colectivo en el frente, ¿no?” Cortesía de Anto). Bajamos bien pero no sabíamos hacia donde ir. La zona de por sí es depresiva y aún más el andén porque obviamente, está lleno de basura. Igualmente me ubiqué porque las entre estaciones paso por donde está la veterinaria de Morena y una calle por la cual iba a la vieja casa de una de mis tías. Salimos de la estación y nos dirigimos a un kiosko; Anu pregunta: “disculpame, ¿sabés cómo llegar a Drago?” y quien atendía nos ubicó. No teníamos que cruzar pero deberíamos haber bajado al final del andén directamente. Lo único que da indicio de lugar escolar son los kioskos que tienen en grande en las puertas carteles que dicen “fotocopias”. Entramos al edificio y no necesitamos dar más de dos pasos para encontrarte con el lugar donde preguntamos por lo que teníamos que presentar. Ninguna se animó a hablar sola menos Anto. Anu, las mellis y yo fuimos a la vez y solamente nos pidieron lo que fuimos a buscar al colegio. El chico era re amable. Eran dos y estaban en su despacho lleno de papeles escuchando metal. Se me cruzó por la cabeza si alguna vez pensaron que iban a terminar allí… Finalmente nos dieron un papel y nos dijeron que el 15 de Marzo veamos por Internet los horarios. (Nota: ya en la fila nos encontramos con una chica que iba al Compañía…). Salimos, volvemos al andén y vimos al primo de Michi. Esperando el tren me sentí agotada y me quise sentar y miré al piso imaginando un banquito como los del colegio y sentí nostalgia al ver que no había ninguno. Tomamos el tren y volvimos, todo bien. Sólo por eso estábamos exhaustas, nos consumió la zona fea de Drago. En fin, misión cumplida.