Viernes 27. Colegio, estación de tren (Eurostar), cena en la casa de Clara, bar.

Última mañana en Londres. El desayuno, estar a un piso de distancia de todos y la ciudad en sí se va a extrañar pero la ansiedad por estar en una casa de familia era mayor. No fue una despedida real porque sabíamos que nos esperaba París.
Fuimos al colegio y Dana aprovechó para hablar con el suizo que habla perfecto inglés y al que le tenía ganas pero descubrió que a él le gustan los hombres tanto como a ella. Todavía no pudo aceptarlo.
La clase fue aburrida sin Luke y sus comentarios sin relación con el tema. Tuvimos a una mujer que se parecía a la conductora de Fashion Police, Joan Rivers. Hablamos de la tecnología de los 60′ en comparación a la de ahora (otro cliché). Estuve con Flora y en un ejercicio yo hacía de su nieta que le enseñaba cómo mandar un mail. Fue muy gracioso y no sé cómo terminamos hablando de series. Más tarde nos sacamos una foto todos juntos y nos pasamos con algunos el Facebook. Dana quería pedirle al suizo el suyo pero como solo hablaron el último día no se animó.
Salimos y me compré con todas las monedas de 1 centavo un capuccino porque no las puedo cambiar. La chica del bar las terminó contando sino yo hubiese tardado una eternidad.
Nos dirigimos a la estación de subte para llegar a la de tren y con las valijas no fue fácil. La prima de Monique tenía una y aparte tres bolsos y Juani se hacía el boludo para no ayudarla y Maxi por poco lo obliga.

Llegamos a la estación del Eurostar antes de lo previsto y nos dejaron pasar antes, por suerte y, comimos un sandwich. Entramos en el vagón a la media hora y no fue nada muy sorprendente. Estaba bastante sucio en el exterior. El tren a Liverpool fue mucho mejor. Los chicos tuvieron que subir las valijas en 3′ para no quedarse en la plataforma y la verdad fue increíble cómo subieron cada una tan rápido y las ubicaron en el lugar asignado (el cual acaparamos).
El viaje fue tranquilo. En un momento absolutamente todos nos dormimos. Algunas con la cabeza sobre una mesa que hay en unos pocos asientos, cual 7 de la mañana en el banco del colegio.
Después de casi 4 horas llegamos y los chicos bajaron las valijas aún más rápido. Una tras otra, casi nos llevamos una ajena. En la puerta nos estaban esperando ya casi todos y pude encontrar a Magda pronto. Estaba con la madre y ambas me saludaron re bien. No las dejé con la valija porque se iban a dislocar un hombro. Todavía no sé cómo entró todo y cómo voy a hacer al volver a Buenos Aires.
Fuimos hasta la casa en auto y se sintió increíble después de una semana con mínimo seis subtes por día. Magda no vive en París realmente. Está a 30′ de subte por lo cual tomamos una autopista y ya pude ver la torre desde ese momento. Ella y la madre me la señalaron y me di cuenta a los 5′. Descubrí que Magda no se maneja tanto en inglés como yo pensaba. Estudia alemán e italiano. Me avisó que en la casa íbamos a estar de paso porque después íbamos a comer con Amandine, su mejor amiga que hospeda a Flor Brusco. Las encontramos y fuimos a comprar un par de cosas a un supermercado pero terminamos yendo a la casa de Clara, la correspondiente de Flor. Llegamos, Flor ya se estaba duchando y salió al rato. Todo re bien, nos preguntaron como fue Londres y el viaje hacia Francia. Cuando Flor ya se había cambiado y salió del cuarto pusieron ravioles y comimos las 6. Se portaron increíblemente, no lo pudimos creer. Nos tocaron las mejores sin duda.
Nos reímos un montón. En un momento nos dijeron que nos podían presentar algún amigo y Clara le pregunta a Flor cuál es su estilo y ella responde algo parecido a: No tengo un tipo pero “I don’t like japanese guys” que significa que no le gustan los japoneses pero en realidad lo decía en el sentido que no los encuentra atractivos (que ya era un comentario bastante malo) pero parecía que no le gustaban para nada y nos morimos de risa porque era horrible lo que estaba diciendo de cualquier forma. La tomaron para la joda y ahora cada vez que vemos un restaurant de sushi o un grupo de asiáticos Magda hace referencia a Flor.
Después fuimos a un bar donde nos íbamos a encontrar casi todos. Entramos a uno donde estaban Juani y Louis, su frenchu. Estaban tomando una cerveza cada uno y lo cargamos a Juani, quien estaba re contento porque le ofrecieron champagne y había tomado vino en la cena. No había lugar ahí por lo cual fuimos a otro bar y juntamos mesas afuera. Magda por suerte no toma y, se pidió un té helado que viene en lata acá.
Volvimos con Amandine y Flor que bajan antes y seguimos con Magda hasta la última estación que es la suya.
Llegamos y estaba el padre mirando la tele. Lo saludo y le dice algo a ella en francés… no sé qué habrá sido pero no me lo tomo mal porque pienso que cuando hospedemos a un/a frenchu papá va a hacer lo mismo.
El último que conocí fue Maxime que estaba en su cuarto jugando a la Play y se reían. Sería igual con Iván y tiene cosas bastante parecidas que voy a contar por día. Él también habla inglés y un poco mejor que Magda.
Después fuimos directo a la cama. Es una matrimonial y la compartimos; es muy cómoda y llena de almohadones gigantes y un acolchado fucsia y violeta. No usa sábanas lo cual es un poco incómodo pero igualmente no tengo frío, que es lo más importante.

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