Martes 24. Abbey Road, Chelsea Stadium, Museo de Historia Natural, Oxford Street.

Ya es 25 y estoy en un recreo del colegio así que decidí empezar a escribir para que no se me siga acumulando. Ayer quise dormir lo que acá se considera temprano, 1am, ya que hoy nos despertamos un poco más tarde.
Nuestro martes comenzó muy, muy temprano, a las 6 AM. Fuimos al Abbey Road con una aliada nueva, la típica lluvia inglesa. La avenida siempre tiene autos pasando y deslumbramos con nuestro espíritu argento metiéndonos cuando paraba un poco el tráfico y bancándonos alguna que otra bocina. Fede impuso autoridad y le dijo a Monique que la próxima visita relacionada con los Beatles tiene que ser opcional.
Después fuimos al colegio y estuve con la chica que tiene voz aguda que descubrí es brasilera y otra argentina media extraña que no me termina de cerrar.

Nota: Una vez se hizo la enojada porque no tuvimos el recreo a la hora correspondiente y salió al baño y ni se dio cuenta que dijo “I’m coming” con la intención de decir “ya vuelvo” pero justo esa expresión, para quien sabe inglés (Emilio y Patricia esto va para uds) significa algo completamente diferente que no pienso escribir, tampoco traten de googlearlo.

Tuvimos que hablar de música, un cliché en los orales de inglés. Lo bueno es que el profesor nos contó cómo son los festivales allá.
Salimos y nos dirigimos a Nando’s y Flor casi muere porque ahí usualmente comen los chicos de una banda de acá. A mi no me gustó para nada porque los baños están en el subsuelo y son diminutos ¡no tenés lugar para pararte y cerrar la puerta a la vez!
Lo que siguió fue la sorpresa. Todos ya esperábamos ir a un estadio de fútbol. Monique intentó hacernos creer que íbamos a Wimbledon porque el tren que tomamos llega hasta allá pero nosotros nos bajamos en la estación Fulhan Broadway. Los chicos creían que era el estadio del Fulhan debido a eso, pero fue el del Chelsea. Es impresionante. Yo no tenía idea pero acá es estilo Boca-River junto con su contrario, el Arsenal, o para algunos, el Liverpool. La guía era muy buena. Nos mostró la sala para conferencias de prensa, los vestidores para los locales y visitantes (cada uno más grande que nuestro departamento) y vimos el estadio desde los asientos. En la última parte mencionada, hice de traductora porque me senté al lado de Monique; gané su afecto de por vida.
Terminó la visita y compré un gorro negro para Iván (¡no se lo digan!) ¡Avísenle que ya vi más de dos Ferrari!
Continuamos nuestro día yendo al Museo de Historia Natural. La idea principal era ir también al de Ciencias pero no llegábamos y decidimos por el primero. Llegamos y ya es deslumbrante la enormidad del lugar pero entrás y se te cae la mandíbula. Es maravilloso. La estructura del edificio es bellísima. Indescriptible la grandeza. Aparte tiene un esqueleto de dinosaurio que ocupa toda la entrada y casi no entra en la pantalla de la cámara. Igualmente estaba muy mal iluminado. Salía rojo cuando intentaba sacar las fotos desde el primer piso.
Nos dividimos en grupos de tres y fui con las mellis. No pasaron más de 10′ hasta que las perdí. Decidí seguir sola ya que era imposible encontrarlas. Investigué un poco el lugar y llegué a una sección de ilusiones ópticas y más adentro, psicología infantil relacionada a la conducta principalmente. Estaba fascinada. Pasé un largo rato y saqué muchas aunque la mayoría de lo que allí se encontraba era didáctico y recreativo; había algunas interpretaciones de dibujos muy buenas y esas las capturé.
Salimos, fuimos devuelta al subte camino a Oxford Street. Yo tenía idea de cómo era porque cuando nos hicieron hacer una pequeña investigación de cada lugar elegí Oxford. Es el Times Square de la ciudad pero el principal en realidad es el Piccadilly Circus que queda en el centro de Londres. Flor y Barbi se probaban absolutamente todo en H&M y yo no veía algo que me gustase mucho en serio así que fui con Sofía Álvarez a otros lugares mientras buscábamos uno que queríamos las dos, Forever 21 (sí, tanto quería ir ahí que fui con ella). Tuvimos que preguntarles a dos personas dónde estaba. Después de 4 cuadras largas lo encontramos y entramos. Tiene lindas cosas pero nada tan interesante que no puedas hallar en Buenos Aires. Lo único que me llamó mucho la atención es una campera liviana, de media estación, verde tipo militar que me probé y como me quedaba bien, me la llevé aunque fueron unos fuertes £30. La usé al día siguiente, sí, no me contuve. Aparte la uso arriba de la remera cuando no hace frío como para ponerme el polar.
Ese día comimos pizza en un restaurante y como nos cansamos de cortar y tocar el plato porque son muy finitas, las hicimos dobles y zafó; igualmente no tienen gusto…
Creo que eso fue todo. Realmente no recuerdo porque ahora mismo es viernes a las 13:15 y estamos esperando para hacer el check-in y subir al Eurostar rumbo a Francia.

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