Domingo 22. Stratford Upon Avon, Warwick, Oxford.

Hoy nos levantamos a las 7:15 aproximadamente, una hora más tarde de lo normal y nos vino bien porque nos dormimos a las 3. Nos preparamos y bajamos a tomar el desayuno, fuimos unas de las primeras. Tomé un té con leche, jugo de naranja y comí 2 tostadas con mermelada. No faltó alguien que pregunte dónde había dulce de leche.
Salimos a las 8:45 y nos pasó a buscar un micro. El guía era medio irónico y gracioso… por un rato, después te hartaba.
Estuvimos sentadas cerca de él para escuchar cómo habla (tiene un acento muy marcado) y le dijo a Paula que somos un grupo increíble con un inglés excelente.
El primer lugar que visitamos fue Stratford Upon Avon, dónde nació Shakespeare. El “museo” era re pobre. Lo único llamativo era una maqueta de la ciudad que incluía un teatro circular. La casa fue una buena visita. Lo qué me llamó la atención fue que las camas eran cortas porque al parecer todos eran petisos. Nos contaron de dónde provenían algunas expresiones idiomáticas, eso fue lo mejor. Había un diccionario que incluía todas pero no lo vi antes de salir. Igual supongo que está en otra librería así que voy a intentar conseguirlo. En una de las habitaciones había dos actores quienes representaron un fragmento de Romeo y Julieta; eran re simpáticos.
Después fuimos a Warwick, al castillo. Fue impresionante. La grandeza del lugar no puede describirse. Lo malo es que está remodelado y tiene cosas demasiado comerciales, por ejemplo, un negocio carísimo con merch de una serie (Merlín) cuya conexión con el castillo desconozco. Googleen fotos de este castillo para saber cuál es. Por suerte nos dejaron más libres. El lugar era enorme, no llegué a subir a una torre pero vi un parque en la parte de atrás hermoso.

 

Nota: Mis pies mejoraron pero no por completo. No me dolieron, fueron sólo una molestia. Las medias gruesas ayudaron y mucho por suerte. El problema es que no sé qué hacer con los borcegos. Apareció en cada uno un bulto de la nada (literal). En todo caso debería haberse hundido la suela pero esto es lo contrario.

 

Después fuimos a almorzar. Había dos opciones de menú, pollo o pasta. Pedí pasta imaginándome un plato de tallarines con salsa y apareció uno con fideos de verdura que Iván no denominaría como “planta” sino como plantación. También tenía diferentes agregados que como se imaginarán, no comí porque realmente me superaba. Los fideos eran ricos aunque estuviesen medios duros debido a que llegamos un poco tarde. De todas formas Barbi comió poco y Sofi Valenzuela tenía risotto (no quedaba pasta) por ende comimos todo, todas. Nos dieron helado tipo sundae con salsa de frutilla, como le gusta a mamá.
Nota: Flor le pedía a Barbi un poco de pollo y papas de su plato y ella decía que comiésemos lo que quisiéramos. Para mí era para que se vacíe el plato y Monique y Paula creyeran que comió aunque apenas probó bocado. En fin, fue un pequeño progreso, no se puso nerviosa o angustiada ni amagó con ir a vomitar.
Fuimos a Oxford después. Ahí entramos a una iglesia enorme que tenía diferentes partes, algunas de ellas correspondían a lugares donde se filmó Harry Potter. Fue increíble y a la vez rarísimo porque las escaleras eran exactamente iguales a las que muestran en la película. Entramos al comedor también, el vitró era espectacular. No es grande como lo muestran, nos contaron que usaron un efecto de animación con espejos. Las mesas estaban con los platos puestos y todo. Después visitamos lo que es la universidad en sí. Es un edificio precioso y con miles de divisiones. Al final del día compramos en un local. Había buzos y no me resistí, compré dos.
Mientras estábamos en el micro y, a veces al caminar, nos en encontramos con diferentes lugares como el Museo de Historia Natural o el teatro Sheldonian. El problema es que después de las 5 de la tarde cierra prácticamente todo. Flor quería entrar a la enfermería del hospital Radcliffe pero no estaba abierto.
En el viaje de vuelta fue divertido escuchar a Paula contándole al guía que Monique no entendía absolutamente nada. Igualmente hay que ponerse en su lugar, debe resultar insoportable no entender ninguna de las excursiones. El guardia en el comedor de Harry Potter hablaba francés y pudo hacerle un comentario, creo que estaba como si hubiese encontrado un oasis en el Sahara. Escuchó a una chica también cuando cenamos y la halagaba, pero en español (¿?) por suerte la chica estaba más preocupada por su comida que otra cosa y no se dio cuenta.
Nota: Me olvidé de decirles que al llegar, en el aeropuerto, un inglés le corrió un poco la valija a Monique cuando ella nos iba a sacar una foto. Lo hizo porque, seguramente, iba a tapar a alguien pero ella puso una cara de orto genial y jamás entendió la razón del hecho.
Hoy fue un placer no tener que tomar el subte después de almorzar. El micro nos dejó a pocas cuadras del hotel. Fuimos a cenar y volvimos temprano. Ya nos bañamos y yo pude darle las pilas a Ceci (la hija de Mara) que tiene cargador. Yo todavía no lo encuentro y ya saqué todo de la valija una vez…
Ahora supongo que tengo que esperar a que Flor escriba en su cuaderno todo y después nos vamos a dormir.
Mañana tenemos que estar a las 8:30 en el colegio porque nos toman el oral de nivelación. Me vino bien hablar con los guías para no decir alguna animalada frente a los profesores. A la tarde visitamos la torre y el puente de Londres, el London Eye y otras cosas.

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